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Popocatépetl / Iztaccíhuatl

Popocatépetl

Su nombre se compone del náhuatl popoca, “que humea”, y tepetl, “montaña”, es decir, “montaña que humea”. Este nombre se debe a que es un volcán activo, que emite fumarolas ocasionalmente.

El Popocatépetl es un volcán ubicado en el centro meridional de México, en los edos. de México, Morelos y Puebla, al Sureste de la Ciudad de México. Es la segunda montaña más alta de México, con 5,482 m de altitud. Su cráter tiene 612 m en la parte más ancha y 400 m en la más angosta, y una profundidad máxima de 505 m.

El paso que se encuentra entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl se conoce como Paso de Cortés, debido a que es la ruta histórica que utilizó Hernán Cortés para llegar a Tenochtitlan en el año de 1519.

Iztaccíhuatl

Su nombre se compone del náhuatl iztac, “blanco”, y cíhuatl, “mujer”, es decir, “mujer blanca”. Este nombre se debe a que su silueta recuerda la de una mujer recostada, por lo que también es popularmente conocida como “mujer dormida”.

El Iztaccíhuatl es una montaña volcánica inactiva ubicada a un lado del volcán Popocatépetl. Cuenta con tres cumbres, la mayor de las cuales tiene una altitud de 5,286 m: la tercera elevación del país. Sus cimas están permanentemente cubiertas de nieve y no cuenta con cráteres.

La Leyenda

En la mitología mexica, Iztaccíhuatl era una princesa y Popocatépetl uno de los guerreros de su padre. Se enamoraron y pretendieron casarse, pero el rey se opuso, aunque accedió ante las súplicas de su hija, con una condición: Popocatépetl debía liderar una batalla en Oaxaca, y si regresaba victorioso, prometía entregarle la mano de Iztaccíhuatl.

El rey consideraba que la misión era imposible y Popocatépetl nunca regresaría con vida, así que envió al pretendiente de su elección con Iztaccíhuatl a decirle que su amado había muerto en batalla. Así lo hizo, y la convenció de casarse con él.

Pero Popocatépetl tuvo éxito y volvió. Iztaccíhuatl se trastornó, y huyó mientras los hombres se enzarzaban en un duelo. El guerrero venció y fue en busca de su amada, pero la halló muerta: se había quitado la vida por la vergüenza de haber sido de otro hombre. Él se arrodilló a su lado, la cubrió de flores y lloró amargamente durante días, hasta que los dioses se conmovieron de ellos y los cubrieron con nieve para transformarlos en montañas: ella permanece recostada y su amado arrodillado junto a ella, por el resto de los tiempos.

Volumen: IV
Edición: 2010 – 2011
Fecha: Noviembre 2010

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