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Brandlovers: ¿Cómo convertir al consumidor en tu mejor aliado?

“Dame un punto de apoyo y moveré el mundo”, enunció Arquímedes hace un par de siglos al explicar el poder de la palanca. Hoy, bien podría haber dicho “Dame alguien que me recomiende y moveré el mundo”, pues no hay mayor palanca para una marca que la prescripción.

Todos nos movemos influidos por las recomendaciones de los demás: que si la última película de Brad Pitt está buena, que si ese hotel en un pueblito perdido es el paraíso en la tierra, que si ese dentista te saca las muelas sin hacerte daño…

Elegimos los productos que consumimos y tomamos nuestras decisiones del día a día basándonos en las experiencias que otros, como nosotros, ya han tenido. Es para nosotros un elemento clave conocer las referencias que determinado producto o servicio tiene.

Esto siempre fue así, pero se acentuó con la llegada de Internet. El auge de portales de reseñas nos abrió la puerta a investigar si las bondades de un producto eran tales, de boca de otros compradores como nosotros. Y las redes sociales multiplicaron esa conversación por mil.

Sin embargo, ¿cuál es el secreto para que una marca consiga convertir a sus clientes en fervientes amantes de la misma? ¿Cómo se generan los famosos Brandlovers?

La fórmula es sencilla: conociendo sus expectativas, y superándolas constantemente.

Ya sea a nivel de atención al cliente, de calidad del producto o servicio ofrecido, o de filosofía de marca, siempre se debe buscar superar lo que el consumidor espera de nosotros. Si logramos sorprender gratamente a quien confió en nosotros, lo enamoraremos. Y nadie habla más – y mejor – de otro que quien está enamorado.

Existe además una necesidad social de marcar tendencia, de presumir descubrimientos y compartir experiencias. Si nuestra marca se erige como una generadora de experiencias diferentes, no tardará en ser recomendadas por aquellos que quieran adjudicarse el “yo la vi primero”.

La dificultad radica en hacer las cosas tan bien. Y no es una cuestión de capacidad, sino de voluntad.

Muchas marcas se esfuerzan tremendamente en llevar de la mano al usuario hasta la compra, agasajándolo y cuidando del mismo hasta que abre la cartera. Y una vez que suelta los billetes, se olvidan de él.

Ese no solo es un error estúpido. También es un error caro.

Porque si enamoramos a nuestro consumidor, si superamos sus expectativas y le sorprendemos una y otra vez, nos recomendará a otros. Venderá por nosotros. No solo necesitaremos menos esfuerzo para mejorar nuestros resultados, sino que el valor económico individual de nuestros compradores se multiplicará por 2. Por 5. Por 100.

Visto así, ¿existe una estrategia comercial mejor que interesarnos genuinamente por hacer felices a nuestros consumidores?

 

No lo creo.

 

Sobre el autor…

Jose Carlos Soto

CEO en @MomentsAgency. Consultor y conferencista internacional de Estrategia de #Marketing #Digital y #Content, opera en México, España y Latinoamérica.

El 2013 llega a México, donde estuvo a la cabeza de la agencia Era Social por dos años, trabajó con clientes de todo ámbito y coordinó la estrategia digital de dos campañas políticas, durante las Elecciones de 2015. Ganó el premio a Mejor Agencia Social Media 2015 en los eAwards ese año.

Actualmente realiza el podcast Héroes Digitales  http://bit.ly/HeroesDigitales 

Twitter

@jcarlossoto

Jose Carlos Soto

CEO en @MomentsAgency. Consultor y conferencista internacional de Estrategia de #Marketing #Digital y #Content, opera en México, España y Latinoamérica. El 2013 llega a México, donde estuvo a la cabeza de la agencia Era Social por dos años, trabajó con clientes de todo ámbito y coordinó la estrategia digital de dos campañas políticas, durante las Elecciones de 2015. Ganó el premio a Mejor Agencia Social Media 2015 en los eAwards ese año. Actualmente realiza el podcast Héroes Digitales http://bit.ly/HeroesDigitales Twitter @jcarlossoto

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